viernes, 23 de marzo de 2012

Torralba de los Tupis







                                                                           
Esta es la historia de cinco amigos que van a un sitio perdido de la mano de Dios a realizar todo tipo de actividades extrañas y, para mí, incomprensibles. Todo comenzó de repente, estaba yo dormido y de repente prisas, nervios, emoción y... se acabó mi siesta. el trayecto hasta allí fue, digamos, movidito, en la parte de atrás de una furgoneta... no se lo recomiendo a nadie.

Cuando llegamos allí me volví loco: ¡Cuánta naturaleza, cuánto terreno para correr e investigar! Era un paraíso para mí. Tras unas cuantas vueltas por los alrededores del refugio, entre que estaban haciendo la cena, y yo no soy tonto, sabía que poniendo ojitos y cara de bueno, algo caería. En este momento empezaron mis colegas a hacer movidas raras.
- ¿Para qué quiere esta gente un palo si no van a jugar con él? No lo entiendo...

Esa fue una noche distinta. Frío, humo, vuelos por los aires (¡me mantearon!), muchos golpes y ruidos de la banda, emoción. Además, descubrí algo que me inquieta... ¿eres guei si te gusta que te metan tu cola por el cacas? Es una sensación extraña e inquietantemente agradable. Y otra cosa, ¿puedo yo ser guei? Estoy un poco confunso. Menos mal que me hice con la manta y así dormí a pata suelta, aunque a esta gente no les debió gustar mucho porque se rayaron y me dieron pisto. A mí me daba  igual, pero a cabezón e insistente no me gana nadie.
El día siguiente fue bastante divertido... toda la mañana de aquí para allá: corriendo, jugando y riendo mientras a mis amigos les dio por subir paredes para bajar sin nada de comer ni nada. Nunca entenderé ese afán por hacer cosas inútiles sin necesidad.
Además, e de confesar que, por momentos, estuve preocupado porque yo creía que se iban a caer o que se iban a ir y me iban a dejar allí porque yo no puedo subir por esos sitios. Menos mal que al final no pasó nada... después de jugársela, decidieron comer e irnos. Yo me habría quedado, pero esta gente quería volver a la ciudad, y como ellos son los jefes, yo les tuve que seguir...
Espero que este relato os guste, ya que es la primera vez que escribo.
Mi nombre es Tupi, tengo 6 años y soy un perro de aguas.
Fdo: Tupi

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